14 de diciembre de 2008


Déjame que anote la gracia que tienes, por paciente, generosa y buena, cuando me pongo a jugar contigo a algo que no sé, que se me da mal y que sabes que nunca voy a aprender, en esos momentos debo de parecerte una pena y un desastre de mujer, pero me dices exageradamente: ¡Muy bien, Ana, muy bien!