Mary Poppins
Para Eduardo
Bueno, querida, el día que descubras que no tengo nada en común con nuestra heroína, Mary Poppins, “prácticamente perfecta en todo” según su cinta métrica, habrás crecido, habrás entrado a formar parte de LA REALIDAD.
Te hablo hoy de esto porque llevo unos días dándole vueltas al asunto. Tengo un amigo que está preocupado por si sus formas de evasión aumentan las cargas en el mundo real. Me hace gracia, porque en mi caso la cosa funciona al revés.
Te hablaré, Lucía, de mi lado más real, de la Ana que tú no conoces porque nunca te muestro:
Ana EN REALIDAD es triste, vaga, aburrida, apática, pasota, está angustiada, agobiada, harta, deprimida, estresada, desesperanzada y desengañada del mundo.
Ana EN REALIDAD no ama a nadie. De suyo Ana es incapaz de sentir amor intenso y constante por las personas a las que se supone que ama mucho: en muchas ocasiones, Lucía, tu compañía le molesta. No tiene ganas de jugar contigo, ni de escucharte ni de enseñarte nada. Normalmente piensa que estaría mucho mejor sola y que no necesita a nadie.
Ana EN REALIDAD no es sincera. Ha sido infiel, deshonesta y desleal con todo el que se ha cruzado por su camino. Ha traicionado y mentido muchas veces, y probablemente lo seguirá haciendo.
Ana EN REALIDAD no es cariñosa, amable, buena, ni dulce. Muchas veces se deja arrastrar por la ira y el odio, formula pensamientos atroces, horribles hacia los demás.
Ana EN REALIDAD es miserable, oscura, ruin, perversa, Ana EN REALIDAD es una persona indeseable, incorregible e incapaz.
Esa es la realidad de Ana, Lucía. Seguro que hay muchas más cosas que no te gustaría saber sobre mi, pero con esto yo creo que es suficiente. Como verás, disto mucho de ser Mary Poppins.
Sin embargo, Lucía, con semejante realidad, tuve que inventar una fórmula para escapar de esa Ana real. Tuve que aprender a “optimizarme”. Es una lata, porque no acabas nunca, porque es como tener que estar cantando siempre la misma canción, y eso cansa mucho, Lucía. Y yo estoy muy cansada de mi y de ser tan imperfecta. Pero bueno, hay otras épocas en las que me siento menos cansada y las cosas no me parecen tan difíciles ni tan tremendas. Trato de pensar en eso para no darme por imposible.
En algunos momentos del día sí me gusto más, y entonces pienso cosas como “gracias, Lucía, yo también te amo”, si me das un beso espontáneo, aunque no te lo diga en voz alta, o “gracias, Sol, yo también te amo”, cuando contemplo una de esas puestas de sol tan fantásticas que suelen darse en esta ciudad, aunque tampoco se lo diga en voz alta, por si el sol se piensa que estoy loca. Y en esos momentos, si pienso en los aspectos de mi personalidad que deseo amputarme, también soy capaz de sentir ternura por ellos, y tengo la certeza de que si no estuvieran, si todo fuera perfecto, si no tuviera nada que perdonarme, no sería como soy, y en esos momentos me da pena de pensar que yo no sería como soy, porque en REALIDAD me tengo mucha simpatía y soy mi excusa para jugar a ser Mary Poppins, escapar, evadirme de mi misma, ser mejor persona y que tú me quieras, Lucía.
Bueno, querida, el día que descubras que no tengo nada en común con nuestra heroína, Mary Poppins, “prácticamente perfecta en todo” según su cinta métrica, habrás crecido, habrás entrado a formar parte de LA REALIDAD.
Te hablo hoy de esto porque llevo unos días dándole vueltas al asunto. Tengo un amigo que está preocupado por si sus formas de evasión aumentan las cargas en el mundo real. Me hace gracia, porque en mi caso la cosa funciona al revés.
Te hablaré, Lucía, de mi lado más real, de la Ana que tú no conoces porque nunca te muestro:
Ana EN REALIDAD es triste, vaga, aburrida, apática, pasota, está angustiada, agobiada, harta, deprimida, estresada, desesperanzada y desengañada del mundo.
Ana EN REALIDAD no ama a nadie. De suyo Ana es incapaz de sentir amor intenso y constante por las personas a las que se supone que ama mucho: en muchas ocasiones, Lucía, tu compañía le molesta. No tiene ganas de jugar contigo, ni de escucharte ni de enseñarte nada. Normalmente piensa que estaría mucho mejor sola y que no necesita a nadie.
Ana EN REALIDAD no es sincera. Ha sido infiel, deshonesta y desleal con todo el que se ha cruzado por su camino. Ha traicionado y mentido muchas veces, y probablemente lo seguirá haciendo.
Ana EN REALIDAD no es cariñosa, amable, buena, ni dulce. Muchas veces se deja arrastrar por la ira y el odio, formula pensamientos atroces, horribles hacia los demás.
Ana EN REALIDAD es miserable, oscura, ruin, perversa, Ana EN REALIDAD es una persona indeseable, incorregible e incapaz.
Esa es la realidad de Ana, Lucía. Seguro que hay muchas más cosas que no te gustaría saber sobre mi, pero con esto yo creo que es suficiente. Como verás, disto mucho de ser Mary Poppins.
Sin embargo, Lucía, con semejante realidad, tuve que inventar una fórmula para escapar de esa Ana real. Tuve que aprender a “optimizarme”. Es una lata, porque no acabas nunca, porque es como tener que estar cantando siempre la misma canción, y eso cansa mucho, Lucía. Y yo estoy muy cansada de mi y de ser tan imperfecta. Pero bueno, hay otras épocas en las que me siento menos cansada y las cosas no me parecen tan difíciles ni tan tremendas. Trato de pensar en eso para no darme por imposible.
En algunos momentos del día sí me gusto más, y entonces pienso cosas como “gracias, Lucía, yo también te amo”, si me das un beso espontáneo, aunque no te lo diga en voz alta, o “gracias, Sol, yo también te amo”, cuando contemplo una de esas puestas de sol tan fantásticas que suelen darse en esta ciudad, aunque tampoco se lo diga en voz alta, por si el sol se piensa que estoy loca. Y en esos momentos, si pienso en los aspectos de mi personalidad que deseo amputarme, también soy capaz de sentir ternura por ellos, y tengo la certeza de que si no estuvieran, si todo fuera perfecto, si no tuviera nada que perdonarme, no sería como soy, y en esos momentos me da pena de pensar que yo no sería como soy, porque en REALIDAD me tengo mucha simpatía y soy mi excusa para jugar a ser Mary Poppins, escapar, evadirme de mi misma, ser mejor persona y que tú me quieras, Lucía.

16 comentarios:
Saludos, después de tanto tiempo.
Me ha gustado mucho.
Qué desilusión.
Ana es humANA.
BienRecobrada.
Vaya. Una sorpresa. Interesante. Espero que no sea cierto aunque me parezco un poco.
¿Literatura u honestidad brutal? Sea cual sea de las dos me ha gustado muchísimo.
Salutes
Hola a todos:
Ana un pequeño detalle: Mary Poppins no existe ni es real. Te veo escribiendolo en la pizarra castigada como si fueras Bart Simpson. Tu eres real y si todos fueramos perfectos en vez de ser tan capullos como todos somos sin excepcion (unos mas y otros menos) el mundo seria poco menos que para recluirte en un monasterio cantando a todas horas. Es precisamente todos esos elementos los que nos impulsan a ser mejores personas desde que nos levantamos y aunque no lo logremos, es como la piera de Sisifo, por lo que hay que seguir en la brecha. Dejate de mary Poppins, que ademas la pelicula es un verdadero toston.
Saludos a todos.
Gracias a todos por dejar vuestros comentarios.
Gracias muy especiales por si entre todos los Eduardos del mundo, resulta que soy yo el dedicatario.
Yo prefiero a 'Ana en Realidad', que es a la que le tengo mucha simpatía y me sirve de excusa para jugar a ser muchas cosas. Por lo demás, Mary Poppins es estomagante. Incluso 'Mary Poppins en Realidad' es estomagante.
Pero a lo que he venido aquí hoy no es a comentar sino agradecer.
Sí, de entre todos los Eduardos del mundo, era para ti, Eduardo.
Supongo que a Wally y a ti no os cae bien porque es altanera, engreída y orgullosa. A mi sí es un personaje que me gusta, además, últimamente la veo mucho, porque se la regalé a Lucía y la tiene puesta a todas horas...
No es que sea altanera, son muchas más cosas. Su sonrisa es evidentemente falsa. Su gusto en el vestir francamente pésimo. Y transmite valores muy preocupantes, como que se pude volar con un paraguas. No puede esperarse nada bueno de algo así.
Si empiezas a ver que Lucía muestra extraños comportamientos quítale la película inmediatamente.
Ana comparto tu opinión sobre Mary Poppins. Mi sobrino cuando era pequeño -hoy tiene 24 años- estropeó la cinta de vídeo de ponerla a diario.
Creo que aún hoy se la sabe de memoria. Es un niño grande con un corazón inmenso. No sé si Julie Andrews tendrá algo de culpa.
Todo lo que quieran, sí, sí, pero YO quiero ESE paragüas... jajaja
;-)
Salutes
Me alegra, Javier, que compartas mi opinión sobre Mary Poppins, ya estaba empezando a cuestionarme si no sería un bicho raro...
Juanba, yo quiero otro. Tú mira por los mercadillos de aquel lado del Atlántico, que yo miraré por los de este lado, si encuentro, ya te escribo.
Quedamos así entonces... Pero acá me dicen que descontinuaron el modelo hace muchos años... :(
Salutes
Cachis!
Hola a todos:
Javier no digo que no sea un buen ejemplo para los niños, mas aun con tanta estulticia como hay por la tele. Solo que es irreal ademas de cargante. Ana a mi me gusta la Mary Bobbins que sale en los Simpsons (por cierto de los antiguos a estos nuevos muy descafeinados por cierto) demostrando lo peligroso que puede ser volar en paraguas (mas peligroso que ir en cama como en la Bruja Novata - una de las mejores de Walt Disney para mi junto con 20000 leguas de Viaje Submarino y un gran James Mason- o que ir hasta en escoba).
Saludos a todos.
Publicar un comentario en la entrada