Fumar puede ser causa de una muerte lenta y dolorosa
Este diálogo forma parte de una divertida serie con la que dos fumadores compulsivos nos estuvimos riendo durante unos días. Os recomiendo que leais la serie completa aquí.
-Buenos días. Deme usted algo bueno para suicidarme.
-No puedo ayudarlo, yo solo soy estanquero. Mejor vaya a donde venden pistolas.
-Lo he pensado, no crea usted que no. Lo que pasa es que soy muy aprensivo, solo ver sangre me mareo. He leído que fumar puede matar.
-Sí, bueno..., no será para tanto. Una buena parte de mis clientes son abueletes que llevan toda la vida fumando, si los viera pensaría que el tabaco es beneficioso. Eso sí, le va a salir más barato lo de la pistola. También puede usted tirarse de un puente o cortarse las venas con una guillette. Eso sería más económico. Fumar es caro, pero por otro lado le quedaría el consuelo de estar sosteniendo la economía del país, los fumadores son muy buenos contribuyentes. El puente es lo más barato.
-No, no se preocupe por el dinero, no dejo herederos. Quiero algo que no duela. ¿Usted fuma?
-¡No!, ¡Va contra mis principios!, nunca permitiría que nada ni nadie me dominase. Lo único que me gusta del tabaco es las perrillas que me deja.
-Encomiables, sus principios. Lo que no sé es si voy a ser lo suficientemente constante como para fumar hasta morir. Me aburro pronto de las cosas. Y más ahora, con esta depresión, que no tengo ganas de nada.
-¡Qué va! Por eso no se preocupe, no es difícil engancharse pronto, cada cigarrillo contiene docenas y docenas de sustancias adictivas que harán imposible que sea usted inconstante a la hora de fumar, eso ya está pensado por las Autoridades Sanitarias para alegría del Ministerio de Economía y de los estanqueros, amigo.
-¿Las mismas que advierten que fumar puede matar?
-Las mismas.
-Vaya, me deja usted helado. Si no hubiera decidido ya acabar con mi vida, ese hubiera sido un buen motivo para hacerlo. Pues no se hable más, cuanto antes empiece a suicidarme, antes acabo. Deme algo fuerte, lo más bueno que tenga.
-Pues aquí tiene, un paquete de El rayo que nos parta, que seguro que habrá visto el anuncio en las paradas de autobús, ya sabe, ese tipo de publicidad que no sabe uno lo que están publicitando porque no sale la cajetilla por ningún lado. Solo diez euros. Esto es solo abrir, ponerse uno en la boca, encender y aspirar. Si se lo traga y no lo suelta, mucho mejor. Suerte amigo, a ver si Dios se acuerda de usted pronto y lo ingresan con un edema pulmonar con complicaciones de bronconeumonía neumónica de los buenos y el médico se niega a atenderlo por haber fumado tanto.
-A ver, eso es lo que nos hace falta. Pues nada, muy agradecido, es usted muy amable.
-Buenos días. Deme usted algo bueno para suicidarme.
-No puedo ayudarlo, yo solo soy estanquero. Mejor vaya a donde venden pistolas.
-Lo he pensado, no crea usted que no. Lo que pasa es que soy muy aprensivo, solo ver sangre me mareo. He leído que fumar puede matar.
-Sí, bueno..., no será para tanto. Una buena parte de mis clientes son abueletes que llevan toda la vida fumando, si los viera pensaría que el tabaco es beneficioso. Eso sí, le va a salir más barato lo de la pistola. También puede usted tirarse de un puente o cortarse las venas con una guillette. Eso sería más económico. Fumar es caro, pero por otro lado le quedaría el consuelo de estar sosteniendo la economía del país, los fumadores son muy buenos contribuyentes. El puente es lo más barato.
-No, no se preocupe por el dinero, no dejo herederos. Quiero algo que no duela. ¿Usted fuma?
-¡No!, ¡Va contra mis principios!, nunca permitiría que nada ni nadie me dominase. Lo único que me gusta del tabaco es las perrillas que me deja.
-Encomiables, sus principios. Lo que no sé es si voy a ser lo suficientemente constante como para fumar hasta morir. Me aburro pronto de las cosas. Y más ahora, con esta depresión, que no tengo ganas de nada.
-¡Qué va! Por eso no se preocupe, no es difícil engancharse pronto, cada cigarrillo contiene docenas y docenas de sustancias adictivas que harán imposible que sea usted inconstante a la hora de fumar, eso ya está pensado por las Autoridades Sanitarias para alegría del Ministerio de Economía y de los estanqueros, amigo.
-¿Las mismas que advierten que fumar puede matar?
-Las mismas.
-Vaya, me deja usted helado. Si no hubiera decidido ya acabar con mi vida, ese hubiera sido un buen motivo para hacerlo. Pues no se hable más, cuanto antes empiece a suicidarme, antes acabo. Deme algo fuerte, lo más bueno que tenga.
-Pues aquí tiene, un paquete de El rayo que nos parta, que seguro que habrá visto el anuncio en las paradas de autobús, ya sabe, ese tipo de publicidad que no sabe uno lo que están publicitando porque no sale la cajetilla por ningún lado. Solo diez euros. Esto es solo abrir, ponerse uno en la boca, encender y aspirar. Si se lo traga y no lo suelta, mucho mejor. Suerte amigo, a ver si Dios se acuerda de usted pronto y lo ingresan con un edema pulmonar con complicaciones de bronconeumonía neumónica de los buenos y el médico se niega a atenderlo por haber fumado tanto.
-A ver, eso es lo que nos hace falta. Pues nada, muy agradecido, es usted muy amable.


4 comentarios:
Ni creo que superen nada, ni falta que hace. Pero hay que dejar constancia de que éste fue el primero, el padre de todos los demás. Y ese sí que es un mérito indiscutible.
Esto lo leí en un blog de Almu y también me pareció gracioso con respecto al tema "puchos"...
"Esta mañana entré a comprarle un bollo especial a un amigo que me lleva casi todas las mañanas al trabajo. Había una anciana charlando con otra que era la pastelera:
- Ay... voy a tener que dejar de fumar.
- Es más fácil dejar de existir
- Y también es más barato."
Te felicito por el premio a Peor Maquillaje Original de Pablito.
Como sponsor te tengo que hacer llegar 10 postales Pin.up y un libro de ilustración del Soroyama.
Te lo puedo enviar a lista de Correos de donde te parezca que vives. Saluditos ;)
Publicar un comentario en la entrada